Seleccionar página

La pandemia vuelve a poner en evidencia la falta de organización y los problemas de gestión en el Hospital de La Ribera

Los profesionales sanitarios denuncian la falta de personal, que no se cubren las bajas, la saturación del centro y la incapacidad para gestionar un centro que, hasta la gestión de la Conselleria, era un caso de éxito estudiado en todo el mundo

Alzira, 5 de enero de 2021.- La pandemia por COVID ha terminado de poner en evidencia la falta de organización y la nefasta gestión de los recursos humanos del Hospital Universitario de La Ribera, hasta llevarlo casi al colapso. 

Sindicatos y profesionales llevan desde 2018, tras la reversión, denunciando que se contrata personal pero no en las áreas necesarias y que el hospital no da abasto periódicamente, con la llegada del frío y la gripe. Pero en el contexto del COVID, estos mismos representantes de los trabajadores llevan meses adelantando la situación que estos días ha llevado a la saturación a este centro sanitario en Alzira y a sus profesionales, al límite. “No podemos más. Falta personal. Los pacientes están en los pasillos. A alguien le va a pasar algo y no podremos ayudarle”, se lamentan.

Y es que si el año pasado por estas fechas los pasillos del hospital se llenaban de enfermos de gripe convencional y las Urgencias estaban saturadas, hoy esta situación se repite pero con enfermos COVID, en más cantidad que la gripe convencional, con neumonías más graves y conviviendo con emergencias que suceden con o sin una pandemia, como accidentes de tráfico, infartos o ictus. “Esto está al borde del colapso”, se lamenta Raquel, una enfermera del Hospital de La Ribera en declaraciones a TeleCinco. “Estamos al límite, no se puede sostener esta situación. Falta personal, espacio y echamos en falta una buena organización” asegura esta enfermera en un sobrecogedor testimonio. 

Pero además, varios sindicatos llevan meses denunciando la falta de profesionales en muchos servicios y los problemas en las Urgencias, situaciones que se complican con el bloqueo por parte de la Conselleria de Sanidad de la negociación con los representantes de los trabajadores sobre su situación laboral tras la reversión. Hace casi tres años que el hospital pasó a ser gestionado directamente por la Conselleria y desde entonces, los representantes de los trabajadores no han conseguido llegar a acuerdos para la promoción interna, la carrera profesional o la equiparación de derechos de los profesionales laborales y los estatutarios de la Conselleria. “Esos enfrentamientos no hacen sino complicar la situación, cuando ya se ha puesto fea por una situación como esta pandemia, que además llevamos sufriendo 9 meses, porque los profesionales arrastran desde hace casi tres años un sentimiento de abandono, dejadez y menosprecio de la administración con respecto a ellos, desde que le quitaron la gestión a la concesionsaria”, aseguran varios profesionales. “Echamos en falta personal, espacio y una buena organización”, reiteran todos.

Mala gestión, sectarismo y pandemia amenazan la Sanidad

De nuevo nos encontramos en plena ola de la pandemia que llevamos padeciendo ya más de 9 meses y desgraciadamente desde SanitatSolSuna tenemos que volver poner en cuestión cómo se esta gestionando esta situación por parte de los responsables tanto del Gobierno central y de la Comunidad valenciana y el grave problema de prioridades que parecen tener.

La caótica y precipitada desescalada del verano nos condujo a una nueva expansión del virus en las diferentes comunidades autónomas, con ligeros desfases temporales, posiblemente en función de la climatología propia de cada una.

En la Comunidad Valenciana, a pesar de que la expansión descontrolada del virus en este otoño se produjo con cierto retraso en relación a otras comunidades, la Consellería ha sido incapaz de prevenir, y por tanto anticiparse al caos, tomando medidas más allá de los cierres perimetrales y el toque de queda, de forma que se pudieran evitar o reducir los contagios en la Comunidad.

Se siguen tomando medidas a rebufo de lo que hacen en otros lugares, cambiando de criterio cada dos por tres, sin basarse en evidencia alguna. Además, nuestros dirigentes llevan más de un mes discutiendo cómo tienen que ser la cena de Nochebuena y la comida de Navidad, dando la sensación de que normalizan los 10.000 muertos al mes que tenemos, los centros de Atención Primaria saturados y al límite, sin que en ningún centro hayan visto los anunciados refuerzos, los hospitales casi desbordadas, las UCIS con riesgo de colapso y los profesionales totalmente agotados.

Finalmente la falta de sensibilidad y empatía por parte de nuestra Consellería de Sanidad Universal y Salud Pública, llega al extremo, como denuncia la plataforma Sanidad Excelente (Esdiario, 12/11/2020) de estar desplazando pacientes a mas de 100 Km de su lugar de residencia. En concreto derivando pacientes del Hospital de la Vega Baja, ubicado en Orihuela, al hospital de la Marina Baixa entre Villajoyosa y Benidorm, a pesar de disponer de camas en los hospitales de Vinalopó y de Torrevieja, mucho más cercanos, gestionados por el grupo sanitario Ribera, que lleva tiempo ofreciendo su ayuda a la Consellería. Demuestran un total  desprecio por los pacientes y sus familias. Prefieren enviar a los pacientes más de 100 kilómetros antes que mandarlos a un hospital público, gestionado por un grupo sanitario.

Porque sí. Conviene volver a recordar que tanto el Hospital de Torrevieja como el de Vinalopó son HOSPITALES PÚBLICOS, aunque se gestionen de forma privada. Y la Conselleria de Sanidad debería sentirse orgullosa de ellos, porque entre otras cosas, son los que menos lista de espera tienen y los que ofrecen una atención muy bien valorada por los pacientes, además de ser eficientes. Todos estos son datos públicos y oficiales de la Conselleria. Y por eso otros centros de gestión pública directa deberían tratar de copiar o imitar algunas estrategias y formulas de gestión que les llevan a tener los mejores resultados tanto asistenciales como económicos de toda la Comunidad.

En lugar de eso, la actitud de la Consellería es lamentable, porque no solo desprecia su ofrecimiento y perjudica con ello a los pacientes, sino que además se propone, en un escenario de crisis económica brutal, con un déficit público que lastrara el crecimiento y desarrollo de las dos próximas generaciones, y en medio de una pandemia mundial, acabar con el mejor hospital de la Comunidad Valenciana, el Hospital de Torrevieja. La  intención de Sanidad es dar otra patada a un modelo de éxito con la reversión de Torrevieja, repitiendo el fiasco que ya perpetraron hace un par de años con el Hospital de Alzira, y obviando las denuncias de sus profesionales sobre la saturación del centro, la mala gestión, la discriminación del personal laboral y la lista de espera, que se ha triplicado en apenas dos años y medio.

Es increíble que al Gobierno de Ximo Puig ni siquiera se le haya pasado por la cabeza la posibilidad de dejar a un lado su programa político, por encontrarnos en medio de una pandemia y dado el nivel de estrés de nuestro sistema sanitario, como sí que han hecho en cambio sus compañeros de partido en La Rioja. El Gobierno socialista de La Rioja ha firmado una prórroga del concierto de su hospital en Los Manzanos, por la situación excepcional que estamos viviendo. Al menos, tienen sentido común y son responsables con la salud de sus ciudadanos.

Los ciudadanos ponemos en manos de la administración y de nuestros dirigentes políticos una ingente cantidad de recursos económicos para que los administren con eficacia y eficiencia, poniendo por encima de todo el interés de las personas, y no para que los malversen sirviendo únicamente a intereses políticos de carácter partidista.

Un sistema sanitario con pies de barro

El presidente de SanitatSolsUna, Carlos Rodrigo, analiza en un artículo que publica Redacción Médica, la situación del sistema sanitario actual, necesitado de reformas hace años y al borde del colapso como consecuencia de la pandemia por el COVID. https://www.redaccionmedica.com/opinion/un-sistema-sanitario-con-pies-de-barro-1412

La pandemia que estamos padeciendo desde hace meses, además de producir una crisis sanitaria, económica y social sin precedentes, está poniendo de manifiesto algo que muchas voces autorizadas llevan tiempo advirtiendo: las deficiencias y las carencias del que siempre se ha considerado uno de los mejores sistemas sanitarios de mundo.

Esta crisis sanitaria esta demostrando que estamos ante un gigante con pies de barro,  un sistema que a duras penas se mantiene gracias al tesón, el esfuerzo y sacrificio de muchos de sus profesionales, víctimas al igual que los pacientes de la mala organización y gestión de la Sanidad.

Para cumplir con los estándares de calidad y excelencia en su tarea, las organizaciones deben estar dirigidas y gestionadas con criterios de eficiencia, es decir con decisiones basadas en la evidencia, con datos técnicos por parte de expertos en la materia.

El sistema sanitario público, que desde nuestro punto de vista, debe seguir siendo público, también debería ser organizado, dirigido y gestionado de manera eficiente, puesto que, además de ocuparse de la salud y el bienestar de la población, lo hace con los recursos que los ciudadanos ponemos en manos de la administración. Cuando el sistema se gestiona con criterios ideológicos, de carácter partidista, de forma arbitrara cuando no sectaria, cuando no importa el uso adecuado de esos recursos, nos encontramos con situaciones como las que ahora estamos viviendo, agravadas por la pandemia . Y hago un pequeño resumen:

  • Una Atención Primaria, cogida con alfileres desde hace años, desbordada, ahogada entre montañas de burocracia de poco valor, desmoralizada, con los profesionales al limite y además totalmente incomprendida por parte de la población.
  • Una atención hospitalaria bastante agotada y que se ve incapaz de aguantar una segunda ola de esta pandemia, con unas listas de espera y unas demoras intolerables. En la Comunidad Valenciana, los datos hechos públicos la semana pasada semana vuelven a revelar el desastre en la organización, de la que solo se salvan los hospitales públicos de gestión privada, como el del Vinalopó y Torrevieja. Por cierto, el revertido Hospital de La Ribera ha triplicado su lista de espera desde que lo gestiona la Conselleria directamente.
  • La precariedad en el empleo, con miles de profesionales en situación de interinidad, muchos de ellos hasta la jubilación, con contratos a veces de días o de horas, con remuneraciones ridículas y unas condiciones de trabajo pésimas que han conducido a una fuga de profesionales como nunca antes había ocurrido, con cerca de 30.000 médicos que abandonan España en busca de mejores condiciones de trabajo.

Es urgente volver a plantear el debate que ya introdujo el Informe Abril hace más de tres décadas. Si queremos que el sistema sanitario sobreviva, necesita cambios y reformas  de calado.

Puede y debe seguir siendo público, pero su gestión debe hacerse con criterios de eficiencia, dirigido por profesionales expertos, independientemente de su adscripción ideológica, y elegidos por su capacidad técnica. Hay que fijar objetivos y deben evaluarse resultados. El sistema debe proteger y cuidar a sus profesionales con recursos suficientes, con condiciones de trabajo adecuadas y una remuneración acorde a su responsabilidad. La situación actual no distingue a los que se esfuerzan y mantienen el modelo de los que no cumplen adecuadamente con su tarea.

Copiemos de lo que hacen otros países de nuestro entorno con mejor situación y mejores resultados. Tanto que admiramos a los países nórdicos, allí, como en Francia, Suiza, Austria, Países Bajos y otros, el sistema sanitario es público pero la gestión es privada, el profesional o grupo de profesionales, subvencionados por el Estado, proporcionan el servicio en los términos acordados con el financiador, pero  asumen el riesgo, de ahí que se esfuercen en que su trabajo sea excelente.

En España tenemos algunos ejemplos, que lejos de ser aprovechados, están siendo objeto de una absurda campaña de desprestigio permanente, curiosamente,  por parte de quien los financia. Las concesiones administrativas sanitarias han demostrado cómo con un presupuesto público menor se pueden obtener mejores resultados asistenciales, con menos demora en consultas y pruebas, y con unas listas de espera quirúrgicas infinitamente más bajas, como acaban de corroborar los últimos datos de la propia Conselleria de Sanidad Valenciana, con estabilidad en el empleo y mayor satisfacción entre usuarios y los buenos profesionales. Y a pesar de comprobar, con datos propios, que el Hospital de la Ribera funciona cada vez peor desde que fue revertido a la gestión directa, los dirigentes valencianos han enfilado ahora al Hospital de Torrevieja, el hospital que mejor funciona según la Sindicatura de Cuentas, con las listas de espera más bajas según Sanidad y con el mayor grado de satisfacción entre pacientes y profesionales.

Algo tiene que cambiar o el cambio que ha supuesto esta pandemia acabará por finiquitar el sistema que, aunque herido, tanto nos ha costado construir.

“Falta de medios, contratos a recién graduados y problemas de seguridad COVID hacen insostenible la situación de las Urgencias en La Ribera”

“Falta de medios, contratos a recién graduados y problemas de seguridad COVID hacen insostenible la situación de las Urgencias en La Ribera”

SanitatSolsUna recuerda que hace solo dos años y cuatro meses de la reversión a la gestión pública directa de este departamento y los médicos ya se han plantado y anuncian movilizaciones semanales por los “tintes dramáticos” de la “falta de previsión de Sanidad”

Alzira, 28 de julio de 2020.- Dos años y cuatro meses después de la reversión a la gestión pública directa del Hospital de La Ribera, los profesionales sanitarios no pueden más. Uno de los servicios que peor lo está pasando es el de Urgencias de este centro hospitalario, que en los últimos meses ha denunciado en varias ocasiones la falta de medios, el desastre en la planificación, contrataciones de personal sin experiencia y la ausencia de circuitos seguros que ayuden a prevenir posibles contagios por COVID. “La situación ha adquirido ya tintes dramáticos”, aseguraban ayer en un comunicado, tras manifestarse en la puerta del hospital.

Desde SanitatSolsUna, no solo se confirman las malas condiciones en las que trabajan los profesionales de este servicio sino que se recuerda que la Conselleria de Sanidad sabía con antelación de las consecuencias e implicaciones que el cambio en la gestión iba a ocasionar en el trabajo de los profesionales y, por consiguiente, en la atención sanitaria que reciben los ciudadanos de este departamento. “Los profesionales piden una plantilla y unas condiciones laborales adecuadas a la situación actual, y no es para menos, porque la propia Conselleria de Sanidad reconoció en plena pandemia que uno de los hospitales con más contagios entre profesionales fue el de La Ribera”, aseguran desde esta asociación. “No es de recibo que con estos precedentes y en un contexto de rebrotes diarios y la amenaza de una segunda oleada de COVID, Sanidad contrate a médicos recién licenciados para el Servicio de Urgencias, sin ninguna experiencia, porque están en primaria línea de la lucha contra el virus y su criterio puede ser crucial en la detección y primeras tomas de decisiones para luchar contra este virus”, añaden.

Para la asociación que defiende la excelencia en la atención sanitaria, independientemente del modelo de gestión, “el notable cambio a peor del Hospital de La Ribera coincide con el paso a la gestión directa de la Conselleria de Sanidad”. “Antes no había problemas con los trabajadores, ni movilizaciones por falta de personal o recursos de ningún tipo, era un hospital modélico y ejemplar para otros centros sanitarios”, aseguran desde SSU, que añade: “Ahora es otro de los hospitales caóticos, con falta de recursos y mala organización de la Conselleria de Sanidad, donde valiosísimos profesionales se baten el cobre por atender a sus pacientes lo mejor posible, con los escasos recursos a su alcance”, añaden. Y recuerdan: “Esta es la situación a la que puede llegar en apenas dos años el Hospital de Torrevieja si el Gobierno valenciano continúa empeñado en la reversión a la gestión directa”.

Por último, desde SSU se alerta de que “en este contexto, no es de extrañar que a los visitantes extranjeros o de otras regiones de España les vuelva a asustar desplazarse a los municipios turísticos de este departamento que, sin duda, acusarán aún más si cabe este verano incierto. Porque tener cerca un hospital que genera confianza en los turistas es tan importante como una buena playa, y en La Ribera las playas las tienen, pero el centro sanitario no ofrece garantía alguna”.

«Es una temeridad que Sanidad ignore la falta de medios en Urgencias del Hospital de La Ribera”

«Es una temeridad que Sanidad ignore la falta de medios en Urgencias del Hospital de La Ribera”

SanitatSolsUna (SSU) se hace eco de la denuncia que ha llegado al comité de empresa desde el Servicio de Urgencias de Alzira que alerta de una “gestión deficiente” que provocará “retrasos diagnósticos con consecuencias” entre los pacientes y avisa: No hay circuitos separados para evitar contagios por COVID en La Ribera

Alzira, 7 de julio de 2020.- SanitatSolsUna (SSU), la asociación que defiende la excelencia en la atención sanitaria independientemente del modelo de gestión, se ha hecho hoy eco de la denuncia presentada ante el comité de empresa por parte del Servicio de Urgencias del Hospital de La Ribera, alertando sobre la escasez de personal y la gestión deficiente del centro, que pasó a depender directamente de la Conselleria de Sanidad hace apenas dos años y medio, y que puede derivar, según aseguran los propios sindicatos “en retrasos diagnósticos con consecuencias” para los pacientes. “Es una temeridad que Sanidad ignore la falta de medios en Urgencias del Hospital de La Ribera”, aseguran desde SSU.

Para la asociación, “esta es otra de las consecuencias de una reversión a la gestión pública que fue puramente ideológica y que solo ha conseguido aumentar las listas de espera y empeorar la atención a los ciudadanos a pesar de haber aumentado la plantilla en más de 500 personas”. Según la denuncia del comité de empresa a la que ha tenido acceso también SSU, los sindicatos ponen en conocimiento de la Conselleria de Sanidad, a petición de los profesionales de Urgencias, que “desde hace tiempo no se cubren ni se sustituyen bajas, incidencias, permisos y jubilaciones”, una situación que esta pandemia no ha hecho sino empeorar porque ha habido personal de baja por el virus “y el resto ha tenido que cubrir esas ausencias”.

Los trabajadores de La Ribera se quejan del desastre en la gestión y organización del centro sanitario tras la reversión de hace dos años y cuatro meses. “Hay un continuo cambio de turnos y planillas que dificultan la planificación de los trabajadores y su conciliación laboral y familiar”, aseguran. A lo que añaden otra preocupación para la plantilla y también para los ciudadanos a los que atienden: “Para este verano se han contratado como adjuntos a recién licenciados en Medicina, que ni siquiera han comenzado su residencia, porque la inician en septiembre, por lo que carecen de la mínima experiencia necesaria para trabajar en Urgencias”. Todo ello, añaden, con contratos precarios y por horas, lo que no dudan en calificar como “temeridad absoluta”. “El riesgo psicosocial del personal es máximo y ustedes no están trabajando para mejorarlo”, critican.

Y no solo eso. También a SanitatSolsUna ha llegado la denuncia de los profesionales de La Ribera alertando de la falta de seguridad para el personal sanitario y los ciudadanos de este Departamento de Salud puesto que el hospital de Alzira “no cumple con las recomendaciones de Sanidad ni de los expertos de contar con circuitos separados en Urgencias para enfermos con síntomas respiratorios y el resto, con el fin de evitar posibles contagios por COVID”. Y todo ello, añaden, a sabiendas de que este departamento triplica su población en verano, por los municipios turísticos de la costa que le corresponden.

Para el presidente de SanitatsolsUna, Carlos Rodrigo, “a los dirigentes políticos se les llena la boca de hablar de Sanidad pública pero lo único que hacen es destrozarla y además, atacar modelos de gestión que se han demostrado que funcionan, no tienen listas de espera, dan buena atención a los ciudadanos y garantías de seguridad y buenas condiciones de trabajo a los profesionales sanitarios”. Por todo ello, concluye Carlos Rodrigo, “es comprensible que la denuncia de trabajadores y sindicatos incluya varios destacados, asegurando que ellos ya lo han avisado en muchas ocasiones y que, por tanto, la Conselleria de Sanidad es la única responsable de cualquier reclamación, queja o denuncia por su gestión deficiente”. “Los profesionales sanitarios no pueden más y han dicho basta”, ha concluido.

Ni cambian ni aprenden

Ni cambian ni aprenden

Hace unos días, de nuevo la Consellera de Sanidad Universal y Salud Pública de la Comunidad Valenciana, declaró que el  Departamento de Salud de Torrevieja volverá a la gestión directa pública al acabar el periodo de concesión, es decir en octubre de 2021, sin atender a la prórroga de la misma que el contrato contempla. Añade para justificar su decisión, que la actual pandemia “ha puesto de manifiesto la importancia de la sanidad pública y universal que nos ha atendido a todos sin diferenciar y nos ha igualado ante la enfermedad”.

Desde SanitatSolSuna, como plataforma que aboga por una sanidad excelente, creemos necesario hacer algunas aclaraciones. El Hospital Universitario de Torrevieja ha sido, es y será siempre Sanidad Pública.Todos los pacientes acuden al hospital y a los centros de salud de este área con su SIP, como ocurre en cualquier otro centro sanitario dependiente de la Conselleria. La única diferencia es que la Sanidad puede ser gestionada con diferentes niveles de eficiencia.

Y si algo ha puesto de manifiesto la actual pandemia es que España probablemente cuenta con los mejores profesionales sanitarios del mundo, pero  por contra el sistema sanitario ha mostrado claramente sus deficiencias. De ahí que hayamos sido testigos del colapso de los centros, incapaces de asumir la avalancha de pacientes, del tremendo número de profesionales infectados, que junto al mayor número de fallecidos por millón de habitantes (récord en todo el mundo) nos han situado en un mal lugar en cuanto a la gestión de la mayor crisis sanitaria que hemos vivido.

A pesar de que gran parte de los resultados de esta pandemia se deben a la nefasta gestión de la misma por parte del gobierno español, el impacto de la misma no ha sido igual en todos los departamentos. En los hospitales del grupo Ribera Salud, el porcentaje de profesionales contagiados ha estado por debajo del 4 %, frente al 16 % de los departamentos de gestión directa, y en alguno de sus hospitales por debajo del 2%. La diferencia ha estado en el análisis de necesidades, la previsión y la anticipación, es decir en la gestión.

El sectarismo ideológico del actual gobierno del Botanic lo mantiene ciego y sordo ante lo que debería ser su única guía, el interés de los valencianos.

Al parecer, no han tenido bastante con la experiencia de la reversión del Hospital de Alzira, antes un hospital vanguardista, pionero, excelente en sus resultados tanto clínicos, como de accesibilidad y económicos, y que tras dos años de gestión directa ha empeorado todos sus indicadores asistenciales, aumentando las listas de espera a pesar de contar con 800 profesionales más, desviando pacientes a la privada e incrementando de forma brutal el gasto de las arcas publicas de todos los valencianos.

No en vano, incluso la Sindicatura de Cuentas de la Generalitat valencia, a petición de un informe por parte de este mismo gobierno, ya dictaminó que el modelo del Hospital de Torrevieja ahorra 45 millones cada año a los valencianos, al tiempo que es uno de los mejor valorados por pacientes y profesionales. ¿Qué más se puede pedir?

Pues a pesar de todos estos datos, este gobierno parece empeñado en destruir lo que funciona. Y ¿saben qué? La ideología no debería imponerse a la calidad de la asistencia sanitaria, que en el caso del departamento de Torrevieja ha quedado acreditada como de las mejores entre el resto de departamentos de salud de la Comunidad Valenciana desde hace años. Y por mucho que repitan su mantra no podrán rebatir la verdad: El hospital de Torrevieja es Sanidad pública. Es una pena, pero parece claro que ni cambian ni aprenden.

Y todo esto lo dicen sin valorar (increíble) lo descabellado que supone intentar cambiar el modelo de gestión de un departamento en el contexto de una pandemia mundial como la actual, que nos va a acompañar durante un tiempo todavía. Porque una reversión además supone un gran inversión de recursos públicos en un escenario de próximos recortes debido a la grave crisis económica que la pandemia está produciendo, como reconocía hace unos días el propio presidente de la Comunidad, Ximo Puig.

Los gobiernos están para resolver problemas atendiendo las necesidades de los ciudadanos, y deberían centrarse en mejorar nuestra vida, no en causarnos nuevos problemas. Atiendan a los expertos, aprendan y dejen de lado ese sectarismo suicida que solo sirve para empeorar la vida de los ciudadanos.

Artículo de opinión de Carlos Rodrigo, presidente de SanitatSolsUna, publicado en Redacción Médica el 4 de julio de 2020

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies